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martes, 7 de junio de 2011

Con el ceño un poco fruncido, inventaba triquiñuelas para librarse de la multitud de tacitas y platos hondos que él, con el afán metódico de quien tiene los pies bien enraizados, colocaba en la extensión del suelo, intentando dar cauce al infinito multiforme que chorreaba de todos los costados. Tantos recipientes frustra-goteras dificultaban sobremanera el caminar, que hubiese sido bastante más fluido si sencillamente se hubiese resignado a resbalar en los charcos, y de todas formas, la tarea dejaba traslucir su burlona inutilidad, ante tantas fugas y ante tanto empuje, como el agua que se escurre inexorablemente del cuenco de las manos, pero con la terribilidad de un río furioso, violento, implacable, obstinado.

Deinós que repudiaba todo límite, toda interrogación que requiriera respuestas en superfluas combinaciones de 27 signos, toda reducción a metáforas trilladas, toda momificación en clichés vulgares, canciones populares, libros de autoayuda, segregaciones hormonales.

Con el dedo gordo del pie bastante adolorido, refunfuñando, tuvo que pedirle (tengo que pedirte)

Dejá de ponerle paños fríos a este amor. ¿No ves como se encapricha?

jueves, 20 de enero de 2011

Ni pienso cantar canciones de Shakira

Ni pienso contarte lo apretado de sisa que me está quedando el bobo.

lunes, 31 de mayo de 2010

Desahogo

¿Quién te dijo que yo no soy de tinta y papel?

Fue mi última botella al mar, la más desprolija, la más barata y la más sincera. Y cuando tu cara de nada mató mis náufragas expectativas, pasó. Me miré los pies e hice trizas mis colores y me di media vuelta e hice colores mis trizas. Con los candombes que te dejé revoloteándome en los oídos, me subí a un bote distinto y nunca miré atrás.

martes, 11 de mayo de 2010

10/05

Y qué decirte sin que quede chico, si no alcanza con hablar del fuego,
ni de las olas, ni del viento,
ni de las flores para contar tu cuento.
Si tenés tantos colores adentro,
si no existe pena que no te llores ni llanto que no te fortalezca,
si hay en vos, aunque no te parezca,
garra para todas las guerras.
Y mirándote de lejitos, puede que no se te note,
pero no hay ráfaga que te tumbe,
ni duda que te haga flaquear.
Y te lo juro, es imposible escucharte y no despertar.

Es que la desesperanza nunca fue tu jurisdicción,
es que tus ojos son de luz
y tu mente, de revolución.
Es que sos,
por donde se te mire,
toda corazón.

Feliz cumpleaños, Yanina Martín ;)