domingo, 27 de junio de 2010

Asco

"Antes sonreías más cálida y menos cínica, y eras más linda", le habían dicho.

Carla lloró de menos, tomó de más y durmió toda la mañana y toda la tarde. Se despertó a la hora de las brujas, cuando las personas se siente más tristes y los dioses se reclinan y se ríen; con la cabeza apoyada en el lado equivocado de la cama y la enredada sensación que te agarra cuando dormís al revés y las ideas van en contramano.
Había soñado con una mujer amarga que tenía polvo entre las arrugas, la cara resquebrajada. Una vieja que abría la boca más de lo que físicamente se puede y mostraba una garganta corroída de veneno, sin ningún diente que censurara, así fuese apenas, tan repugnante imagen. Y se le agitó el corazón.

lunes, 31 de mayo de 2010

Le puse acuarela


Y alrededor de las cursivas redondas dibujé muchos pájaros
y jaulas abiertas llenas de firuletes
porque después de todo, el amor y la libertad o son la misma cosa o no son.



Desahogo

¿Quién te dijo que yo no soy de tinta y papel?

Fue mi última botella al mar, la más desprolija, la más barata y la más sincera. Y cuando tu cara de nada mató mis náufragas expectativas, pasó. Me miré los pies e hice trizas mis colores y me di media vuelta e hice colores mis trizas. Con los candombes que te dejé revoloteándome en los oídos, me subí a un bote distinto y nunca miré atrás.

martes, 18 de mayo de 2010

Yo temo, tú temes, él teme...

“Después de que te robaron, ¿no te quedaste con ese miedo...?”

Me lo preguntó todo el mundo cuando conté que me asaltaron: si no me quedé con el miedo.

Repasé mil veces la escena del robo en mi cabeza; es inútil, no me acuerdo de todo. Vi un cuchillo, pero tal vez no. El buzo de la ladrona era gris, aunque no estoy segura. Tenía el pelo enrulado atado en una colita y no aparentaba más años que yo. La voz me la acuerdo y también que me dijo “pelotuda”, me quedó sonando.

¿Y lo otro, la sensación? No sé si fue el temblor en la voz, los ojos abiertos y fijos o tal vez el hecho de que no me tocó un pelo. Capaz que fue cuestión de empatía, de que era joven o de que era mujer. Capaz que justo tenía esos ojos que cuentan historias. O capaz que, simplemente, se le notaba.

“¿Y? ¿Te quedaste con el miedo?”

Sí. Me quedé con el miedo que reflejaba la piba que me robó.

martes, 11 de mayo de 2010

10/05

Y qué decirte sin que quede chico, si no alcanza con hablar del fuego,
ni de las olas, ni del viento,
ni de las flores para contar tu cuento.
Si tenés tantos colores adentro,
si no existe pena que no te llores ni llanto que no te fortalezca,
si hay en vos, aunque no te parezca,
garra para todas las guerras.
Y mirándote de lejitos, puede que no se te note,
pero no hay ráfaga que te tumbe,
ni duda que te haga flaquear.
Y te lo juro, es imposible escucharte y no despertar.

Es que la desesperanza nunca fue tu jurisdicción,
es que tus ojos son de luz
y tu mente, de revolución.
Es que sos,
por donde se te mire,
toda corazón.

Feliz cumpleaños, Yanina Martín ;)

miércoles, 28 de abril de 2010

El lugar de uno

Fue en los tiempos del colegio secundario cuando Carolina se dio cuenta de que vivía sobre un enorme signo de interrogación.

“Soy una estresada crónica” solía contarme además, y yo me reía porque sabía que Carolina gustaba del drama y que, en realidad, la mayoría de sus preocupaciones eran inventadas y afanosamente buscadas. Me gustaba mirarla vivir su novela y dejar que se sintiera un personaje, aunque a veces me cansaban un poco sus constantes dudas metafísicas y su eterna angustia existencial.
Su último año de colegio y su dificultad para elegir una carrera universitaria (todo le gustaba y nada la convencía) le dieron material de sobra para despacharse angustiosamente (su actividad favorita) y dedicar largas horas a plantearse y replantearse y replantearse...

La cura le llegó de la mano de Gabriel, que tenía ocho años, le colgaban los mocos y se moría de frío en invierno y de hambre todos los días. Era agosto, no había sol y Gabriel le dio a Carolina el abrazo más largo de toda su vida. Después se fue, pateando piedritas y esa fue la primera y la última vez que lo vio.

Carolina sigue viviendo sobre un gran signo de interrogación porque sabe que, de cierta manera, eso es sano. Pero ahora el signo esta lleno de florcitas.

martes, 27 de abril de 2010

Hola, me llamo Paula y tengo incontinencia expresiva.

Porque todo boludo que necesita expresarse tiene blog. Y porque "todos, toditos, tenemos algo que decir a los demás, alguna cosa que merece ser por los demás celebrada o perdonada."

Oh!